Las apuestas para el cobre en 2018, de la euforia al optimismo moderado

3 noviembre, 201710min670

Tras dos años a la baja, el cobre podría redimirse. El metal rojo se encamina a cerrar 2017 con un alza en su valor promedio por primera vez desde 2011.

Primero fueron las apuestas por el plan de infraestructura de Donald Trump, lo que fue apoyado por la mayor confianza en torno a la actividad económica de China y el debilitamiento del dólar frente a las principales monedas. En medio de este positivo escenario, el precio del commodity acumula un alza de 23% en lo que va del año, período en el que ha alcanzado niveles máximos en tres años. Ayer, el cobre cerró en US$3,11 la libra, a sólo US$0,19 de superar su récord de cuatro años, algo que podría alcanzar en el mediano plazo, según los pronósticos del Gobierno y de los bancos de inversión.

El consenso es que el cobre continuará avanzando el próximo año. Eso sí, el rally sería menos pronunciado que el experimentado este ejercicio. Considerando sólo las proyecciones de autoridades de Gobierno -Cochilco, Banco Central y Dipres-, el precio del metal promediaría los US$2,855 la libra, un valor 4,3% superior al promedio de este año. Los privados son más optimistas: BofAML apuesta a que el promedio sería de US$3,08 la libra, mientras que Goldman Sachs lo ve en US$2,84 la libra. Si bien, estas cifras no se veían desde el fin del superciclo, en la industria llaman a la calma. Esto, puesto que para reactivar los proyectos que están en carpeta, las empresas no sólo están mirando el precio diario, sino también la estabilidad. De hecho, la semana pasada la norteamericana Freeport reconoció que reactivará su proyecto El Abra -en el que participa junto a Codelco- si el cobre se estabiliza en los valores actuales. La iniciativa de US$5.000 millones está detenida hace dos años, cuando el metal se acercaba a los US$2 la libra.

Desde BHP también miran con cautela el rally. Daniel Malchuk, presidente de operaciones para América del gigante minero, comentó en agosto que aunque veían con alegría el alza del precio del cobre, no se debía perder de vista que faltan años para que el mercado vuelva al equilibrio tras la expansión de la oferta registrada en los últimos ejercicios.

El optimismo para el cobre volvió, pero de manera moderada. Sobre todo debido a la principal variable que catalizaría los aumentos: China.

Las razones

A fines de 2016, los analistas apostaban a un aumento en el precio del cobre por las negociaciones colectivas que se vislumbraban, y la consecuente paralización de faenas que derivaría en una menor producción. Ahora, pese a que para 2018 se espera un número récord de negociaciones colectivas -y estás siguen siendo una variable a considerar-, China vuelve a ser la principal preocupación del mercado. Tanto para el comportamiento actual como en el futuro.

A mediados de octubre el precio del cobre tocó los US$3,2 la libra, su valor más alto del año. Las expectativas en torno al XIX congreso del Partido Comunista de China, en el que se darían los detalles de su plan quinquenal y el gasto en infraestructura, motivó un salto hacia esos niveles. Sin embargo, ante la falta de detalles, el metal cayó durante las semanas siguientes del evento. Desde BofAML estiman que una desaceleración en la inversión en infraestructura -el mayor catalizador en el precio del cobre- tras el congreso parece poco probable. Eso sí, reconocen que se observa un cambio en la demanda y cualquier pequeña señal de desaceleración de la economía china continuará afectando en 2018 los precios de los commodities en general y al cobre en particular. Es decir, la volatilidad continuará caracterizando el desempeño del metal durante el próximo año.

Desde Goldman Sachs también muestran un optimismo moderado. El área de estudios del banco de inversión apuesta a que el precio del cobre suba 10% en 2018, básicamente porque confían que la demanda continuará sólida. La entidad pronostica que ésta crecerá en promedio 1,8% entre este año y 2022, apoyada por el repunte en el crecimiento global. Pese a que China disminuiría el ritmo de expansión en la industria de infraestructura, desde Goldman Sachs estiman que esta economía sería responsable de cerca de la mitad de la demanda pronosticada en los próximos cinco años. Es decir, continuará siendo el principal driver del cobre en el largo plazo.

En un segundo lugar se ubicaría el dólar, el cual se mantendría presionado ante las políticas previstas en Estados Unidos. Sobre todo, considerando el nombramiento de Jerome Powell en reemplazo de Janet Yellen como presidente de la Reserva Federal. Esto, debido a que es considerado como más expansionista que sus predecesores, lo que haría estiman un dólar más debilitado en el largo plazo.

Producción

A la hora de hablar del balance entre oferta y demanda en el mercado del cobre, las visiones varían de manera radical entre quienes realizan las estimaciones a nivel local y las entidades internacionales. Desde Cochilco pronostican que el mercado del cobre pasará de un déficit de 99 mil toneladas métricas en 2017 a un superávit de 50 mil toneladas métricas en 2018. Sin embargo, el Grupo de Estudios Internacionales del Cobre (ICSG, según sus siglas en inglés) estima que el próximo año habrá un déficit de 104 mil toneladas métricas debido a una mayor demanda desde China e India. Desde Goldman Sachs, en tanto, estiman que el déficit será de 132 mil toneladas, por las mismas razones.

A nivel de pronósticos locales y extranjeros, las diferencias están por el lado de la oferta. Mientras que Cochilco estima una oferta de 24 millones de toneladas métricas para 2018, Goldman Sachs proyecta una de 23 millones de toneladas métricas. Esto, debido al escenario de negociaciones colectivas del próximo año y las eventuales huelgas. Entre ellas, el esperado encuentro de Minera Escondida. “Datos históricos sugieren que las disrupciones tienden a subir cuando el precio del cobre aumenta, porque los altos precios de los commodities le otorgan a los trabajadores y al Gobierno un mayor poder de negociación y las disputas tienden a aparecer más seguido”, comentaron desde Goldman Sachs.

BofAML también incluye la variable de las huelgas en sus estimaciones. Sin embargo, lo ve como un riesgo alcista y no como un elemento central de su análisis.

Oportunidades

Aunque China es visto de manera unánime como un elemento de riesgo a la baja, hay otras variables más desconocidas que podrían apoyar el desempeño del metal en el largo plazo. Entre ellos, la masificación de los vehículos eléctricos. Según estimaciones de Goldman Sachs, este tipo de autos representará el 8% del total de las ventas en 2025, lo cual aumentaría la demanda en 850 toneladas métricas. La cifra representa cerca del 3% del total de la industria actual, pero tiene un alto potencial de crecimiento. Es decir, podría convertirse en un driver importante para el precio del cobre en el muy largo plazo.

Fuente: Pulso

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